En los últimos años determinadas marcas del sector de la moda, han comenzado a apostar por la venta de artículos y complementos a través del canal online.
El principal reto con el que nos enfrentamos está en lograr trasladar la metáfora de la compra en un tienda física de ropa, al entorno online y a la vez conseguir que la experiencia del usuario, mientras observa, elije y compra el artículo, sea realmente satisfactoria.
Es necesario seguir motivando al usuario para que se superen algunos de los frenos que existen como no poder probarse la ropa, necesidad de ver con detalle el tejido y tocar la prenda, medidas en las tallas poco estandarizadas; para que la compra online de ropa sea una conducta definitivamente implantada en el sector. Para ello debermos
- Desarrollar experiencias “virtuales” que suplan la necesidad de probarse la ropa.
- Poder observar la prenda con tanto nivel de detalle como si lo estuviéramos tocando.
- Despejar las dudas sobre qué talla se corresponde con nuestras medidas.
Una de las claves está en evitar que el usuario tenga que esforzarse ya que generalmente no le gusta pensar. Por ejemplo un maniquí ayuda a transmitir las proporciones de un bolso en relación a la persona que lo podría llevar puesto, si es grande, pequeño, etc. y seguramente el producto resultará distinto a como lo imaginamos cuando se dan sólo las medidas reales del bolso. Por lo que hay que pensar en recursos que vayan más allá de la descripción y de detallar las características del artículo, creando experiencias que nos acerquen a la realidad.
El número de usuarios que compran online ha aumentado en los últimos años y también el consumo, por lo que la tendencia es muy positiva.
Fuente: Xperience Consulting
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